
Hombres como dioses
22.02.2026
Causa admiración la energía contenida en los kouros arcaicos como el de Anavyssos y ese dominio de un espacio por un volumen nítido, aunque dinámico. Atemporal, es la exaltación de un momento, un kairos. Son estatuas para la eternidad de jóvenes atletas desconocidos que murieron, que vivieron, hace mucho tiempo. Hombres como dioses.
Los hombres creamos a los dioses. Los mortales creamos a los inmortales a nuestra imagen y semejanza. Ellos pueden hacernos, a su vez, inmortales. Como toda creación genuina, es a costa de la muerte de los creadores. Mas, esperamos que ellos, los eternos a los que dimos forma, nos rescaten.
Los dioses quieren ser como hombres, los hombres quieren ser como dioses.
Todos, un día, nos sentimos como dioses, nada lo desmiente. Somos verdaderamente dioses inmortales ese día. Genuinamente divinos, con toda la belleza, y toda grandeza posible ante nuestros ojos, coronados con el laurel de una sencilla victoria que no pasará a la historia. Pero nos sentimos agraciados y afortunados. Esa gloria juvenil es efímera, pero se recuerda siempre y permanece mientras las horas sombrías se deshacen.
No alzamos la mirada a los cielos, no bajamos la cabeza hacia la tierra, nos sabemos hijos de ambos y miramos hacia nuestro horizonte infinito y avanzamos serenamente, sonreímos.
Predominamos sobre la oscuridad.
